¡Bienvenidos a nuestra ruta por las Rías Baixas en autocaravana!
Hay lugares a los que uno va, y lugares a los que uno vuelve. Para nosotros, Galicia es ese refugio constante, un hogar que nos recibe siempre con los brazos abiertos y el olor a salitre. Tenemos una conexión especial con esta tierra; tanto es así, que este viaje no nació de la nada: comenzó exactamente allí donde el mapa se quedó pausado en nuestra última aventura. Como si la autocaravana tuviera memoria, retomamos el camino para seguir descubriendo los secretos de las Rías Baixas, esa zona donde el océano se calma al entrar en la tierra y el tiempo parece marchar a otro ritmo.
Las Rías Baixas son mucho más que un destino; son el refugio de los últimos castros que miran al horizonte, el eco de los barcos vikingos y ese paraíso de arena blanca y aguas cristalinas que te hace dudar de si sigues en el norte de España o has viajado al Caribe.

A continuación te detallamos los puntos clave de nuestro itinerario para que te sirvan de inspiración. Saca papel y boli, porque aquí empieza la hoja de ruta para tu próximo viaje.
La mejor forma de conocer un lugar es a través de rutas guiadas o actividades, nosotros siempre confiamos en Civitatis para realizarlas ¡echa un vistazo a las que hay en Galicia!
Día 1: Castro de Baroña – Praia das Furnas
Salimos de Cantabria con esa energía que solo tienes cuando sabes que por delante te esperan kilómetros de libertad. Como os contábamos, retomamos la ruta donde la dejamos, y nuestra primera parada «oficial» fue el Castro de Baroña, en el municipio de Porto do Son.
Si solo pudieras visitar un castro en toda Galicia, probablemente tendría que ser este. Lo que lo hace único no es solo su estado de conservación, sino su ubicación: está construido sobre una península rocosa que se adentra valiente en el Atlántico. Pasear por sus muros circulares, que datan de la Edad del Hierro, es una lección de historia sin libros. Puedes imaginar a sus antiguos habitantes, que vivían aislados por el mar, protegidos por dos murallas y un foso, viviendo de lo que el océano les regalaba.

Tras llenarnos de energía celta, buscamos nuestro refugio para la noche: la Praia das Furnas. Si sois fans de las buenas historias, este lugar os pondrá los pelos de punta. No solo es famosa por ser el escenario natural de la serie Fariña, sino que es el lugar donde ocurrió el accidente que marcó la vida de Ramón Sampedro (Mar Adentro).
Más allá de su historia cinematográfica, Las Furnas es un espectáculo de la naturaleza. Se llama así por las «furnas», cuevas o canales que el mar excava en las rocas, que crean piscinas naturales de agua cristalina cuando la marea lo permite. Aparcar allí la autocaravana y preparar la cena con el sonido de las olas rompiendo con fuerza contra las rocas fue el recordatorio perfecto de por qué siempre volvemos a Galicia. No hay hotel de cinco estrellas que supere el lujo de despertar con ese rugido del Atlántico como banda sonora.
Día 2: Parque Natural das Dunas de Corrubedo – Mirador Pedra da Ra – Ribeira
El segundo día amaneció con la clásica morriña, esa niebla cerrada y lluvia fina que le da a Galicia un aire místico. Pero no dejamos que nos frenara y nos fuimos al Parque Natural de las Dunas de Corrubedo. La duna móvil es impresionante; mide más de 1 km de largo y, con la niebla, parecía que nos habíamos trasladado a un desierto en pleno norte. Es un ecosistema único donde las lagunas de agua dulce y salada se encuentran bajo la atenta mirada de las aves que habitan el parque. Aunque no se permite caminar sobre ella para conservarla, las pasarelas de madera te permiten bordearla y sentir su inmensidad mientras escuchas el choque de las dos lagunas. Un contraste fascinante que la lluvia no hizo más que embellecer.

Por suerte, Galicia es experta en cambiar de humor, y a mediodía el sol empezó a ganar la batalla. Aprovechamos el claro para subir al Mirador Pedra da Ra, se llama así por una enorme formación rocosa que parece una rana vigilando la costa con la boca abierta.

Desde aquí arriba, a casi 200 metros sobre el nivel del mar, las vistas de la Ría de Arousa son espectaculares: puedes ver perfectamente todas las bateas salpicando el mar. Es de esos lugares donde te quedas un rato en silencio, simplemente respirando y agradeciendo tener «la casa» aparcada un poquito más abajo.

Para cerrar el día, decidimos alejarnos del bullicio y fuimos directos a una de las playas de Ribeira. Pasamos la tarde con los pies en la arena, viendo cómo el sol se escondía y pernoctando allí mismo, sintiendo la brisa marina antes de irnos a dormir.
Día 3: Castro de Neixón – Catoira – Praia das Sinas
Comenzamos el día en Cariño y visitando el Castro de Neixón. Se trata de uno de los yacimientos arqueológicos más importantes de la zona, ya que estuvo habitado desde la Edad del Bronce. Es curioso ver cómo, siglo tras siglo, diferentes civilizaciones eligieron este mismo punto estratégico frente al mar para levantar sus hogares.

De ahí pusimos rumbo a Catoira, un lugar que nos apetecía muchísimo por su historia épica. Al llegar, lo primero fue lo primero: el estómago. Fuimos directos a la Taberna A Vikinga y, sinceramente, fue un acierto total. Comimos de maravilla, con ese sabor auténtico gallego que te recarga las pilas para todo el día.

Con las energías renovadas, nos fuimos a visitar el CACTO (Centro de Activación Cultural y Turística), que es el museo donde te explican todo sobre el pasado vikingo de la zona. Después, caminamos hasta las Torres del Oeste, una fortaleza del siglo IX que fue clave para defender Santiago de Compostela de los ataques de los vikingos que subían por el río Ulla. Ver las réplicas de los drakkars vikingos allí mismo impresiona mucho, y no pudimos evitar pensar lo increíble que tiene que ser estar aquí durante la Romería Vikinga (que es el primer domingo de agosto). ¡Tiene que ser una pasada ver el desembarco en directo! Nos lo apuntamos sin falta para una futura visita en esas fechas.

Para terminar la jornada, buscamos la tranquilidad de la Praia das Sinas. Allí encontramos el sitio perfecto para aparcar y pernoctar; dormir frente a la ría, viendo las luces de la costa reflejadas en el agua, fue el cierre ideal para un día lleno de historia.
Días 4 y 5: Illa de Arousa
Después de tanto trote, el cuerpo nos pedía calma y la Illa de Arousa fue el lugar perfecto para dársela. Nada más cruzar el puente de dos kilómetros que la conecta con tierra firme, nos dimos cuenta de que estábamos en otro mundo. La isla tiene una vibración diferente, mucho más auténtica y relajada. Nos gustó tanto que decidimos quedarnos dos días enteros simplemente disfrutando de la vida slow.

El plan fue sencillo pero imbatible: playa, sol y descanso total. Nos dedicamos a disfrutar del paisaje, a caminar por la orilla y a desconectar del mundo. La isla tiene rincones preciosos como el Parque Natural de Carreirón, donde las calas de agua cristalina te hacen dudar de si sigues en Galicia o te has teletransportado al Caribe
Pero si hubo un protagonista indiscutible de estos días (además del paisaje), fue el Restaurante A Meca. Fuimos a comer allí y salimos entusiasmados: producto de la ría fresquísimo, raciones de las que te dejan con una sonrisa y un trato de diez. Comimos SÚPER BIEN, tanto que se convirtió en nuestra recomendación número uno para cualquiera que visite la zona.
Fueron dos días de recargar pilas a tope, sin despertadores ni rutas marcadas, disfrutando de la libertad de nuestra autocaravana en el que, sin duda, fue el lugar que más nos gustó de todo el viaje.
Día 6: Cambados – Praia de la Lanzada – O Grove
Con mucha pena, nos tocó despedirnos de nuestra querida Illa de Arousa para seguir bajando por la costa. Nuestra primera parada fue Cambados, y no podíamos haber elegido mejor momento: ¡era la Fiesta del Albariño! Como capital de este vino, el pueblo estaba increíble, con un ambiente festivo que se contagiaba en cada esquina. Pasear por la Plaza de Fefiñáns entre puestos de bodegas y ese aire señorial de los pazos del siglo XVI fue una experiencia top.

Después de la fiesta, buscamos un poco de calma y pusimos rumbo a la Praia de la Lanzada. Allí echamos el ancla y pasamos toda la tarde disfrutando de la playa. Es un arenal impresionante, con más de dos kilómetros de arena fina y un agua cristalina que, aunque esté fresquita, te deja como nuevo. Fue el plan perfecto para desconectar y aprovechar las últimas horas de sol del viaje.

Al caer la tarde, nos movimos hacia O Grove, y aquí es donde nos topamos con la realidad de viajar en pleno agosto. Nos costó muchísimo encontrar un sitio para pernoctar. Entre el turismo de playa y el ambiente de las fiestas, la zona estaba saturada y las plazas para autocaravanas volaban. Después de dar bastantes vueltas y armarnos de paciencia, por fin logramos asentar nuestra casa con ruedas. Fue el primer aviso de que la zona sur juega en otra liga en cuanto a masificación, algo que nos condicionaría bastante el cierre del viaje.
Día 7: Isla de la Toja – Combarro
Nuestro último día de ruta empezó con un toque de magia. Cruzamos el puente hacia la Isla de la Toja, famosa por su balneario y su curiosa capilla recubierta totalmente de conchas de vieira. Pero nuestro objetivo era otro: la Aldea de los Grobits. Es un rincón escondido entre pinos que recrea una aldea de fantasía con casas semienterradas, muy al estilo Hobbit. Aunque está pensado para los niños, os aseguro que a los mayores también nos saca una sonrisa; es un lugar con mucho encanto para pasear y desconectar un rato.

Con la magia todavía en el cuerpo, pusimos rumbo a Combarro, uno de los pueblos más instagrameables de Galicia por sus famosos hórreos a pie de mar. Sin embargo, aquí el viaje nos dio una bofetada de realidad: la masificación era total. Había tantísima gente y tantos coches que nos fue imposible incluso acercarnos con la autocaravana. Tras un par de vueltas y ver que era una misión imposible, tomamos una decisión rápida: ni siquiera bajamos.
Ese momento nos sirvió para reflexionar sobre el contraste de esta ruta. Veníamos de la paz absoluta de la zona norte y de la calma de la Illa de Arousa, y encontrarnos con ese nivel de saturación en el sur nos hizo darnos cuenta de que, a veces, menos es más. Preferimos quedarnos con el recuerdo de la Galicia auténtica y salvaje que habíamos disfrutado los días anteriores.

¿Nuestra fórmula para dormir en ruta? Park4night y Furgoperfecto para los lugares más salvajes, y áreas o campings para esos momentos de confort necesarios (duchas, lavandería, etc.). Si buscas sitios de confianza, toma nota de dónde pernoctamos nosotros:
- Praia das Furnas: Dormimos en el aparcamiento de la playa sin servicios, por lo que hemos visto ahora mismo no viene en Park4night por lo que igual está prohibido, aunque hay varios aparcamientos cerca.
- Ribeira: Dormimos gratis a pie de playa, sin servicios pero muy tranquilos y con un pequeño chiringuito dónde tomar algo.
- Praia das Sinas: Pernoctamos en este tranquilo parking de tierra a pie de playa, con vistas espectaculares a la ría de Arousa. Un rincón sin servicios pero con atardeceres mágicos, perfecto para una parada.
- Illa de Arousa: Pernoctamos en este cómodo parking a pie de playa con unas vistas increíbles a la ría. Un sitio estratégico para explorar la isla. Eso sí hacerte con un sitio cuesta, cuando lo pillas no te quieres ir.
- O Grove: Con O Grove al completo, este parking de tierra sin servicios fue nuestra salvación para pernoctar con tranquilidad. Una alternativa sencilla pero funcional que, además, cuenta con un parque infantil al lado ideal para los niños.

¿No viajas en furgoneta? ¡No hay problema! La zona tiene alojamientos increíbles. Nosotros siempre echamos un ojo en Booking o Airbnb para encontrar el apartamento o hotel que mejor encaje con el plan.

El mejor consejo que podemos darte: no te la juegues. Ya sea por una cancelación o un imprevisto médico, nosotros siempre viajamos con IATI. Es el seguro más completo y fácil de usar. Elige la modalidad que mejor te encaje y aprovecha nuestro 5% de descuento exclusivo.
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Para que no te pierdas nada, te compartimos nuestra ruta en Google MyMaps. ¿El mejor truco? Úsalo con la app maps.me: no gasta datos, ahorra batería y es el sustituto perfecto del GPS. En el mapa verás todos nuestros puntos clave y algunos extras que no pudimos visitar, pero que te servirán de inspiración. ¡Haz clic en el mapa, guarda tu copia y lánzate a la carretera!
Y hasta aquí nuestra ruta por las Rías Baixas en autocaravana. ¿Qué te ha parecido esta ruta? ¿Ya conoces algún rincón de este litoral? No deja de asombrarnos la cantidad de tesoros que tenemos tan cerca de casa. ¡Galicia nunca deja de sorprender!
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