La Toscana fue un destino que nos cautivó… ¡y mucho! Llevábamos años soñando con recorrer esta región italiana, y por fin pudimos hacerlo realidad. Y es que la Toscana lo tiene todo: pueblos medievales colgados en colinas, ciudades llenas de arte e historia, paisajes de postal con cipreses y viñedos, aguas termales naturales y, por supuesto, una gastronomía que te hace suspirar en cada bocado.
Cuando empezamos a preparar nuestra ruta, alucinamos con la cantidad de lugares que queríamos visitar. Tuvimos que hacer auténticos malabares con el tiempo y el itinerario para poder incluir todo lo que nos llamaba la atención. Seguro que a ti te está pasando algo parecido, así que hemos decidido compartir contigo nuestra selección de los lugares que más nos enamoraron y que, para nosotros, se han convertido en los imprescindibles de la Toscana. Y créenos, la selección no fue nada fácil. Pero tras muchas discusiones, cafés y alguna copa de Chianti, aquí va nuestra lista definitiva de lugares que no te puedes perder si visitas la Toscana. ¡Prepárate para enamorarte!
Pitigliano
Llegar a Pitigliano es toda una experiencia: de repente, entre curvas y colinas, aparece este pueblo colgado sobre un acantilado de toba volcánica. El casco antiguo es una maravilla medieval, con callejuelas estrechas, balcones llenos de flores y una historia judía muy presente. No te pierdas la sinagoga, el barrio hebreo y las vistas desde la muralla al atardecer. Y si puedes, quédate a dormir: de noche, iluminado, es pura magia.

Saturnia
Uno de los grandes lujos de viajar en autocaravana es poder dormir cerca de lugares como este. Las Cascate del Mulino son termas naturales gratuitas, con agua a 37°C todo el año. Hay un parking cercano donde puedes pernoctar (aunque se llena rápido), y despertarte con el sonido del agua es un planazo. Las pozas de piedra caliza forman terrazas naturales donde puedes relajarte durante horas. Consejo: lleva chanclas y una bolsa estanca para guardar tus cosas mientras te bañas. ¡Y no olvides la cámara!

Montemerano
Muy cerca de Saturnia, Montemerano es uno de esos pueblos que parecen detenidos en el tiempo. Te espera un laberinto de calles empedradas, casas de piedra y una plaza central que parece sacada de una película. La iglesia de San Giorgio guarda una joya artística: la “Madonna della Gattaiola”, una pintura con una trampilla para gatos. Es un lugar perfecto para pasear sin prisas y tomar algo en una terraza con vistas al campo toscano.

Termas secretas
Este rincón es uno de esos secretos que solo descubres viajando sin prisas. Las termas son mucho menos conocidas que Saturnia, pero igual de especiales. Están en plena naturaleza, y aunque no hay servicios, puedes aparcar cerca y darte un baño tranquilo rodeado de vegetación. El agua caliente brota del suelo y forma pequeñas pozas donde relajarse. Ideal para una parada espontánea en la ruta y para disfrutar de la Toscana más salvaje.

Val d’Orcia
Recorrer el Val d’Orcia es como conducir por un cuadro. Las colinas suaves, los cipreses perfectamente alineados y los campos dorados crean un paisaje que no te cansas de mirar. Hay muchas áreas de descanso y miradores donde puedes parar a hacer fotos o simplemente contemplar. No te pierdas la capilla de Vitaleta, el camino de cipreses de San Quirico d’Orcia y los pueblos de Bagno Vignoni y Castiglione d’Orcia. Aquí cada curva es una postal, y cada atardecer, un espectáculo.

Montepulciano
Este pueblo es una parada obligatoria para los amantes del vino y la arquitectura. Montepulciano se alza sobre una colina y ofrece vistas espectaculares del Val d’Orcia. En el centro histórico te esperan palacios renacentistas, callejuelas empinadas y bodegas subterráneas. No te vayas sin probar el famoso Vino Nobile di Montepulciano en alguna enoteca local. La Piazza Grande es el corazón del pueblo, y desde allí puedes explorar a pie. Si te gusta el cine, aquí se rodaron escenas de “Crepúsculo”.

Pienza
Diseñada como la “ciudad ideal” del Renacimiento, Pienza es pequeña pero encantadora. Es famosa por su queso pecorino, que huele (y sabe) a gloria. Puedes aparcar fácilmente en las afueras y recorrerla a pie en poco tiempo. No te pierdas la Via dell’Amore, con vistas al Val d’Orcia, ni la catedral y el Palazzo Piccolomini. Cada rincón está cuidado al detalle, y es un lugar perfecto para comprar productos locales y disfrutar de un almuerzo con vistas.

Siena
Siena es una de las ciudades más vibrantes de la Toscana. La Piazza del Campo, en forma de concha, es el corazón de la ciudad y escenario del famoso Palio, una carrera de caballos medieval que se celebra dos veces al año. La catedral de Siena es una de las más impresionantes de Italia, con su fachada blanca y negra y su interior lleno de arte. Pasear por sus calles es como retroceder en el tiempo.

Monteriggioni
Este pequeño pueblo amurallado parece sacado de un cuento medieval. Puedes aparcar justo fuera de las murallas y entrar caminando. Dentro, te espera una plaza tranquila, torres defensivas y unas vistas espectaculares del campo toscano. Puedes caminar por parte de la muralla y sentirte como un centinela del siglo XIII. Es una parada rápida pero muy fotogénica.
Volterra
Volterra tiene un aire misterioso que la hace única. Es una ciudad con raíces etruscas, romanas y medievales, y se nota en cada rincón. Puedes visitar el teatro romano, el museo etrusco y el Palazzo dei Priori, el ayuntamiento más antiguo de la Toscana. También es famosa por su alabastro, una piedra blanca que los artesanos locales convierten en verdaderas obras de arte. Si te suena de algo, es porque aquí se ambienta parte de la saga “Crepúsculo”.

Chianti
Recorrer la región del Chianti es una delicia para los sentidos. Carreteras serpenteantes entre viñedos, colinas verdes y pueblos encantadores como Greve in Chianti. Aquí el tiempo se detiene y el vino fluye. Puedes parar en alguna bodega para hacer una cata (muchas tienen parking amplio) y comprar una botella directamente del productor. Además del vino, la zona es ideal para hacer rutas en bici o simplemente disfrutar de un picnic con vistas.
Florencia
Florencia es la joya del Renacimiento y una parada imprescindible. Prepárate para una sobredosis de arte: el Duomo, el Ponte Vecchio, la Galería Uffizi, el David de Miguel Ángel… y la lista sigue. Pasear por sus calles es como caminar por un museo al aire libre. Dedícale al menos un par de días para saborearla con calma, y no olvides subir a Piazzale Michelangelo para una vista panorámica inolvidable.

Pistoia
Pistoia es una de esas ciudades que sorprenden por lo poco conocidas que son. Perfecta para una parada tranquila, tiene un centro histórico muy bien conservado, con una plaza del Duomo preciosa, una catedral imponente y un ambiente local muy auténtico. Si te gusta el arte sacro, visita la iglesia de San Giovanni Fuorcivitas. Y si vas en verano, puede que coincidas con alguno de sus festivales culturales.

Lucca
Lucca es una ciudad amurallada que se recorre mejor en bici. De hecho, sus murallas son tan anchas que parecen un parque elevado, ideal para pedalear o pasear. Dentro, encontrarás iglesias románicas, torres medievales (como la Torre Guinigi, con árboles en la cima) y plazas llenas de vida. Es una ciudad muy agradable, con un ritmo pausado y muchas opciones para comer bien. Perfecta para una jornada relajada.
Pisa
Sí, la torre está inclinada. Pero Pisa es mucho más que su famoso monumento. La Piazza dei Miracoli es impresionante, con la torre, el baptisterio y la catedral formando un conjunto arquitectónico único. Si te alejas un poco del centro, descubrirás una ciudad universitaria con mucho ambiente, bares con terrazas y rincones menos turísticos. Y si te animas, subir a la torre es toda una experiencia (aunque no apta para los que sufren de vértigo).

Y hasta aquí nuestro artículo sobre los imprescindibles de la Toscana. Esta lista es solo una guía, porque cada viaje es único y cada ruta tiene sus sorpresas. Seguro que echas de menos San Gimignano, y no te culpamos: es uno de los pueblos más emblemáticos de la región. Pero lo cierto es que no pudimos visitarlo… viajar en autocaravana tiene sus maravillas, pero también sus retos, y uno de ellos es encontrar aparcamiento en ciertos destinos. Aun así, lo mejor de la Toscana es precisamente eso: dejarse llevar, perderse por sus caminos y descubrir rincones inesperados que no estaban en el plan.
Y hasta aquí nuestra selección de imprescindibles de la Toscana, una región que nos conquistó con sus paisajes de ensueño, su historia milenaria y esa mezcla perfecta de arte, vino y vida pausada que se respira en cada rincón.
Si estás preparando tu ruta, esperamos que este artículo te inspire. ¿Te ha gustado? 😊 Esperamos de corazón que te sirva para planear tu viaje y que disfrutes de la Toscana tanto como lo hicimos nosotros. Si te ha parecido útil, déjanos un comentario o comparte este post en tus redes. ¡Nos ayudas muchísimo y nos hace una ilusión enorme!
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