Ruta por Zaragoza en autocaravana

Si te somos sinceros, durante mucho tiempo Zaragoza fue para nosotros ese «lugar de paso» en el mapa, esa parada técnica para estirar las piernas de camino a otro sitio. Qué equivocados estábamos. Ha tenido que ser este viaje en autocaravana el que nos ha abierto los ojos: Zaragoza no es una provincia para cruzarla, es una provincia para quedarte a vivirla.

Desde el silencio sepulcral de los pueblos que quedaron detenidos en la guerra, hasta el bullicio de una Zaragoza que abraza su río, este viaje nos ha permitido recorrer estas carreteras y despertar frente a castillos medievales y brindar con el mejor vino bajo cielos infinitos.

​Prepárate, porque hoy te llevamos con nosotros de ruta por una Zaragoza que estamos seguros de que te va a enamorar tanto como a nosotros. ¡Arrancamos!

A continuación te detallamos los puntos clave de nuestro itinerario para que te sirvan de inspiración. Saca papel y boli, porque aquí empieza la hoja de ruta para tu próximo viaje.

La mejor forma de conocer un lugar es a través de rutas guiadas o actividades, nosotros siempre confiamos en Civitatis para realizarlas ¡echa un vistazo a las que hay en la zona!

Día 1: Cantabria – Sos del Rey Católico

Salimos de Cantabria con el depósito lleno de ilusión y esa sensación de libertad que solo te da girar la llave de contacto de la autocaravana. Dejamos atrás el verde del Cantábrico para adentrarnos en tierras aragonesas, y no podíamos haber elegido una puerta de entrada mejor: Sos del Rey Católico.

Nada más llegar, entiendes que este no es un pueblo cualquiera; es un escenario de cine donde el reloj parece haberse detenido por completo. Aparcamos la autocaravana y nos sumergimos en la magia de su Judería, un laberinto de callejones empedrados que nos llevó directos al corazón de la villa: la Plaza de la Villa, con su impresionante ayuntamiento renacentista que te hace sentir minúsculo entre tanta belleza arquitectónica.

Es imposible caminar por aquí sin sentir el latido de la historia. Visitamos el Palacio de Sada, el lugar exacto donde nació Fernando el Católico, y subimos hasta la Iglesia de San Esteban para descubrir el misterio de su cripta. Perderse entre sus murallas al atardecer, cuando la piedra cobra un tono anaranjado, es pura poesía visual.

Día 2: Uncastillo – Sádaba – Ejea de los Caballeros

Tras un amanecer de película en Sos, pusimos rumbo a las Cinco Villas, un territorio que en la Edad Media fue frontera entre reinos y que hoy conserva un aire señorial que te atrapa. La carretera nos regaló paisajes de campos infinitos hasta llegar a nuestra primera joya: Uncastillo, y os aseguro que el nombre le viene pequeño. Es, probablemente, uno de los pueblos mejor conservados de España. Pasear por su trazado medieval es un festín para los ojos: palacios renacentistas, restos de una judería y, por supuesto, sus iglesias. La Iglesia de Santa María es la gran protagonista; fijaos en su portada, es un auténtico «cómic de piedra» donde los escultores del siglo XII dejaron grabada toda su imaginación. ¡Es una maravilla!

Seguimos ruta hacia Sádaba y, de repente, ahí aparece: una fortaleza imponente, de líneas rectas y torres perfectas que parece recién salida de una ilustración medieval. El Castillo de Sádaba es diferente a los demás; no es una construcción laberíntica, sino un recinto rectangular majestuoso y sobrio que se alza sobre una pequeña roca.

Terminamos la jornada en la capital de la comarca. Ejea de los Caballeros es el lugar ideal para bajar las revoluciones. Te recomiendo un paseo por su casco antiguo hasta llegar a la Iglesia de San Salvador, una iglesia-fortaleza que impresiona por su robustez.

Día 3: Tauste – Zaragoza

El tercer día nos despertamos con ganas de cambiar la piedra medieval por el arte del ladrillo. Pusimos rumbo a Tauste, donde la silueta de la Iglesia de Santa María nos dejó sin palabras. Su torre mudéjar es, sencillamente, un espectáculo: Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, parece un encaje de bolillos hecho en ladrillo y cerámica. Es de esos sitios donde te duelen las cervicales de tanto mirar hacia arriba intentando descifrar cada detalle geométrico.

Tras esta dosis de arte, pusimos la directa hacia Zaragoza. Llegamos a la capital por la tarde y el cielo decidió recibirnos con un «diluvio universal» que nos obligó a improvisar. ¿El resultado? Un éxito rotundo. Nos refugiamos en el Acuario de Zaragoza (en el recinto de la Expo) y fue el mayor acierto del viaje para los niños. Mientras fuera jarreaba, ellos alucinaban recorriendo los ecosistemas de los grandes ríos del mundo. Ver de cerca a los enormes cocodrilos del Nilo, las pirañas del Amazonas o los simpáticos monos tití los tuvo entretenidísimos y con los ojos como platos. ¡Fue el plan B perfecto para salvar una tarde de lluvia!

Días 4: Zaragoza

Tras una noche de descanso reparador en el área, el cielo nos dio una tregua y salimos dispuestos a comernos la ciudad. Zaragoza es de esas capitales que se dejan querer desde el primer minuto; es monumental, pero a la vez cercana y acogedora. Empezamos la mañana de la mejor manera posible: con un Free Tour por el centro histórico. para no perdernos nada.

A mediodía, el hambre apretaba así que nos fuimos de cabeza a El Tubo, ese laberinto de callejuelas estrechas que es el templo del tapeo maño. El ambiente es increíble: el olor a brasa, el sonido de las copas y esa energía tan especial. Picamos de aquí y de allá, probando desde los famosos champiñones hasta las croquetas más creativas. ¡Es una parada obligatoria para cualquier paladar viajero!

Tras el festín, decidimos que la tarde sería para nosotros, recorriendo la ciudad tranquilamente y sin ninguna prisa. Nos dedicamos a «zaraguear» (callejear por Zaragoza), descubriendo plazuelas escondidas, curioseando en tiendas locales y simplemente disfrutando del ambiente de sus calles sin mirar el reloj. A veces, los mejores recuerdos de un viaje no están en los monumentos, sino en esos momentos de calma viendo la vida pasar mientras la luz de la tarde baña la piedra de la ciudad.

Día 5: Rodén – Belchite – Yacimiento de icnitas

Dejamos atrás el bullicio de Zaragoza y nos pusimos en marcha, nuestra primera parada fue Rodén, y no pudo ser más especial: tuvimos la inmensa suerte de recorrer sus ruinas completamente solos. Caminar en un silencio absoluto por lo que un día fue un pueblo lleno de vida, hoy detenido por el tiempo y la guerra, te corta la respiración. Sin nadie más alrededor, el viento silbando entre las paredes de piedra parece contarte sus propias historias, una experiencia casi mística que nos preparó el corazón para lo que vendría después.

Casi sin darnos cuenta, el paisaje nos llevó hasta el Pueblo Viejo de Belchite, dónde realizamos una visita guiada para poder conocer bien la historia. Fue todo un acierto: gracias a los relatos del guía, esas ruinas cobraron sentido y dejaron de ser solo escombros para convertirse en testimonios vivos del pasado. Ver el esqueleto de la iglesia de San Martín contra el cielo azul es una imagen poderosa que te recuerda la fragilidad de todo lo que construimos.

Para cerrar el día y cambiar radicalmente de tercio, decidimos dar un salto en el tiempo de millones de años. Pusimos rumbo a Villanueva de la Huerva con una ilusión muy especial: como a nuestro hijo le flipan los dinosaurios, visitar el Yacimiento de icnitas «El Paso» era un punto innegociable en nuestro mapa. No os podéis imaginar su cara de asombro al ver las huellas reales impresas en la roca; ver cómo se emocionaba siguiendo el rastro de esos gigantes prehistóricos nos hizo disfrutar de la visita el doble. Fue el broche de oro perfecto: pasar de las heridas de la historia a la magia de la prehistoria, recordándonos que viajar en familia es, sobre todo, coleccionar esos momentos de brillo en los ojos.

Día 6: Borja – Monasterio de Veruela – Trasmoz

El último día de nuestra ruta nos recordó una de las grandes verdades de viajar en autocaravana: la flexibilidad es nuestra mejor aliada. Aunque nuestra intención inicial era visitar otros lugares, las previsiones daban muchísima lluvia, así que decidimos no arriesgar y acortar el viaje, poniendo rumbo directo hacia la zona del Moncayo.

Nuestra primera parada fue Borja, dedicamos un tiempo a recorrer el casco histórico. Fue un acierto total descubrir su entramado de calles con sabor medieval y sus casas palaciegas renacentistas; se nota que fue una ciudad de gran importancia. Pasear por la Plaza del Mercado y admirar la colegiata de Santa María nos dio una visión mucho más completa de lo que es esta localidad, más allá de su anécdota más famosa. Después, subimos al Santuario de la Misericordia. Ver en persona el Ecce Homo es una de esas experiencias que te saca una sonrisa inmediata. Lo que empezó como una restauración fallida se ha convertido en un icono que desprende una ternura especial. Además, el entorno del santuario, rodeado de pinos, es precioso.

Ya por la tarde, nos dirigimos al Monasterio de Veruela. Pasear por su claustro cisterciense, rodeados de ese silencio que tanto inspiró a Bécquer, fue el bálsamo perfecto para el último día de ruta. Como broche de oro, terminamos en Trasmoz, el único pueblo excomulgado de España. Caminar por sus calles a la sombra del castillo, con las historias de brujas flotando en el ambiente y el Moncayo vigilándonos de fondo, fue el final mágico que esta ruta merecía.

Así terminó nuestra aventura por tierras aragonesas, nos ha regalado un viaje inolvidable, demostrándonos que incluso cuando la lluvia obliga a cambiar los planes, esta tierra siempre tiene un rincón mágico esperando. Aunque nos quedaron lugares pendientes por el mal tiempo, lo vemos como la excusa perfecta para volver pronto y disfrutar de todo lo que esta vez se nos escapó.

¿Nuestra fórmula para dormir en ruta? Park4night y Furgoperfecto para los lugares más salvajes, y áreas o campings para esos momentos de confort necesarios (duchas, lavandería, etc.). Si buscas sitios de confianza, toma nota de dónde pernoctamos nosotros:

  • Sos del Rey Católico: Elegimos el parking gratuito a la entrada del pueblo; una zona mixta y sin servicios de llenado o vaciado, pero extremadamente tranquila y nivelada. Su mayor lujo es, sin duda, la ubicación: te permite despertar a un paso del centro histórico con unas vistas espectaculares de la silueta de Sos.
  • Ejea de los Caballeros: Es una zona de aparcamiento mixta, gratuita y muy bien nivelada, ideal si lo que buscas es estar a un paso del centro. Aunque no tiene servicios de llenado o vaciado, su ubicación es muy buena. Además, es un sitio sorprendentemente tranquilo por la noche.
  • Área de AC Zaragoza: Es una de las mejores áreas urbanas que hemos probado: gratuita, muy amplia, iluminada y con servicios de vaciado y llenado. ¡Por eso está siempre hasta los topes! Lo mejor es que el tranvía para justo al lado, conectándote con el centro de la ciudad en un suspiro.
  • Área de AC Cariñena: Es un área gratuita y muy bien equipada, con servicios de llenado de agua y vaciado de grises y negras. Nos pareció un sitio súper práctico y tranquilo para pernoctar
  • Trasmoz: Es un espacio gratuito y muy tranquilo que cuenta con todos los servicios básicos: vaciado de aguas grises, vaciado de negras y también de pago: toma de agua potable y electricidad. Las plazas están bien delimitadas y niveladas, y lo mejor es que se encuentra a un paso del castillo y del centro del pueblo.

¿No viajas en furgoneta? ¡No hay problema! La zona tiene alojamientos increíbles. Nosotros siempre echamos un ojo en Booking o Airbnb para encontrar el apartamento o hotel que mejor encaje con el plan.

El mejor consejo que podemos darte: no te la juegues. Ya sea por una cancelación o un imprevisto médico, nosotros siempre viajamos con IATI. Es el seguro más completo y fácil de usar. Elige la modalidad que mejor te encaje y aprovecha nuestro 5% de descuento exclusivo.

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Para que no te pierdas nada, te compartimos nuestra ruta en Google MyMaps. ¿El mejor truco? Úsalo con la app maps.me: no gasta datos, ahorra batería y es el sustituto perfecto del GPS. En el mapa verás todos nuestros puntos clave y algunos extras que no pudimos visitar, pero que te servirán de inspiración. ¡Haz clic en el mapa, guarda tu copia y lánzate a la carretera!

Y esta ha sido nuestra ruta en autocaravana por Zaragoza. ¿Qué te ha parecido esta ruta? ¿Has estado ya en alguno de estos rincones del corazón de Aragón? A veces nos empeñamos en ir lejos sin darnos cuenta de que tenemos auténticos tesoros a la vuelta de la esquina.

Si estás preparando tu viaje por Aragón o el norte de España, no te pierdas nuestros artículos que te pueden venir de lujo.

Esperamos que te haya gustado nuestra ruta y que te sirva para tus viajes, si es así comenta y compártelo. Además ya sabes que puedes suscribirte al blog para estar al tanto de todos los viajes que hagamos.

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¡Saludos viajeros!

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